30 centímetros

︎por Carlos Clavijo
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︎Bogotá, Colombia


Me motiva mostrar por medio de estas imágenes lo indiferente que puedo llegar a ser para una multitud de personas y lo indiferente que pueden llegar a ser ellos para mí.

Todos los días recorro un corto o largo camino en la ciudad, aquí o allá sin importar el contexto, sólo importa la posición en la que estoy. Curiosamente me fijo en estatuas hechas hombres, hombres hechos estatuas, vendedores, mendigos, desplazados, enfermos, vitrinas, publicidad, melodías, aromas y otros elementos que interfieren directamente en mi camino, me doy cuenta que terminan volviéndose obvios ante la indiferencia social, entendiéndola como aquella actitud con la que se ignora y a veces se rechaza ciertas situaciones debido a que se naturalizan dentro de lo masivo. Sin embargo, no se escapan de mi camino roces, sombras, fantasmas, manchas, rayas y deformidades que son los componentes con los que se configura la multitud de la que hago parte cuando percibo que soy incapaz de recordar un solo rostro, un solo nombre o un leve susurro.

Sólo treinta centímetros me separan de muchas personas entre la multitud. Muchos pensamientos me acercan a ello cuando logro darme cuenta que hago parte no sólo de una indiferencia colectiva sino de una indiferencia individual.

Camino, caminan, caminamos, percibimos, observamos, vemos lo que deseamos ver pero somos ciegos para retener y aprender del otro…si esto es así ¿Por qué aseguramos que el ser humano es por “naturaleza” sociable si cada día se aleja más del otro? ¿Y si somos conscientes de la indiferencia propia y la colectiva cómo lograr retener, o mejor, sentir más profundamente lo que posiblemente vivimos con otros en una calle cualquiera?




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