Do wâbura trâbi

la despedida del Río Sinú

︎por Iván Castiblanco Ramírez
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"Karagabí le dio el agua al mundo para que la hormiga Jenzerá no la monopolizara. Por eso, del árbol grande (Jenené) del bosque, hizo salir el agua para que la gente, los peces y los animales, beban y vivan".
(Cosmogonía Êbêra Katío)
En 1994 comenzó la inundación de tierras en el Alto Sinú (Córdoba, Colombia) para darle paso al megaproyecto URRÁ I, una hidroeléctrica que se construyó en medio del territorio del resguardo Êbêra Katío. Desde ese momento los Cabildos Mayores de los Ríos Sinú y Verde han emprendido una lucha constante en contra de este proyecto, con el fin de lograr la reparación por los daños causados, entre los que se encuentran la descomposición de más de 7.000 hectáreas de biomasa, la alteración de los ecosistemas de páramo, selva húmeda, humedales y estuario, la alteración de la dinámica de las especies piscícolas, la afectación de la economía de los pescadores del Bajo Sinú, la potenciación de conflictos intraétnicos, la atracción de conflicto armado (guerrilla y paramilitares), la alteración de los patrones culturales asociados al trabajo, la suspensión del sistema tradicional de transporte por el Río, la penetración de la cuña salina en el estuario, el desplazamiento involuntario de la población, la inundación de las tierras más fértiles del territorio, y la inundación de cementerios y de los sitios sagrados (Jaidé). (Fuente)

Este documental consta de tres capítulos, tres momentos de (des)encuentro con algunos miembros de esta nación indígena, en los que fui testigo de su interminable lucha. Podrán ver fotos que muestran las duras condiciones que tuvieron que pasar en Bogotá mientras duraron las movilizaciones de protesta que hicieron en 1999 y 2004, así como parte del impacto que ha tenido la hidroeléctrica en su territorio, gracias a una visita que hice al Resguardo en 2006. Aunque mi interés principal es que abran su mirada para percibir a una comunidad que basa su organización social en su cultura y la familia. Alguna vez un líder Êbêra Katío me dijo "en nuestra comunidad, el hombre que lucha lo hace con su familia, por eso vienen nuestras esposas y nuestros hijos".


Capítulo 1
Asamblea en el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible

Diciembre 1999 - Enero 2000


︎Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Bogotá, Colombia


Durante 30 días cerca de 180 indígenas Êbêra Katío caminaron más de 800 kilómetros, desde el territorio de su resguardo en el Alto Sinú (Departamento de Córdoba), hasta llegar a Bogotá. Al llegar a la ciudad se tomaron el antejardín del Ministerio del Medio Ambiente, entre diciembre de 1999 y Abril de 2000. Se quedaron allí para realizar una Asamblea Permanente con el propósito de protestar por el impacto ambiental que la hidroeléctrica "URRÁ" causó en su territorio. Su protesta pacífica comenzó con una marcha en su territorio para despedir al Río Sinú, que poco a poco estaba muriendo.

En la ciudad muchas cosas los sorprendieron: que los bogotanos no tuviéramos río (porque los que tenemos son en realidad cloacas), el cambio de alimentación (no les gustó para nada el pan), de clima y de ropa, el desconocimiento de los ciudadanos acerca de su situación -lo que muchas veces hizo que fueran confundidos con desplazados de la violencia- y, sobre todo, la indiferencia del gobierno.

En apariencia tímidos y un poco antipáticos, se cuidaban mucho de hablar con cualquier persona. Los líderes eran los encargados de hablar con la prensa, los representantes del gobierno y de otras organizaciones. Para tomar estas fotografías tuve que presentarme ante el cabildo indígena (la máxima instancia de gobierno indígena) para que me otorgaran la autorización. Durante varias semanas estuve haciendo fotos, y poco a poco me hice familiar, me comenzaron a contar su punto de vista sobre el conflicto, y hasta me invitaron a almorzar un día el mejor arroz con frijoles que probé en mi vida.

La relación con las mujeres durante este encuentro -y hasta el último- fue distante, debido a sus costumbres me fue casi imposible entablar una conversación con ellas, incluso se vuelve un reto hacerles fotos, si ven la cámara cerca ocultan el rostro, o hacen un gesto de seriedad o disgusto. Sin embargo, al final logré contar con algo de su confianza, aunque sin palabras, a través de nuestras miradas establecíamos cierta complicidad, y un pequeño gesto me daba a entender que podía mediar nuestra mirada con la cámara de fotos.

Tal vez de estos (des)encuentros se desprende lo que a mi juicio caracteriza todo el documental: una constante sensación de extranjería, de estar en medio de un lugar que no era el mío, con un cuerpo, una mirada y una lengua extranjera.

Después de una negociación larga y complicada, el gobierno y los líderes de la nación Êbêra Katío firmaron un acta en la que los indígenas se comprometían a levantar la asamblea y retornar a su territorio, y el gobierno a desarrollar diferentes acciones de reparación por el daño causado a la comunidad y a la naturaleza. Sin embargo, el Río Sinú seguía moribundo.


Capítulo 2
Asamblea en la sede de la ONIC

Diciembre 2004 - Marzo 2005


︎Organización Nacional Indígena de Colombia - ONIC, Bogotá, Colombia


Desde diciembre de 2004, hasta Marzo de 2005, los Êbêra Katío, volvieron a desplazarse hasta a la ciudad de Bogotá para llevar a cabo una segunda asamblea permanente, esta vez en las instalaciones de la Organización Nacional de Indígenas de Colombia [ONIC], ya que por la presión de la policía no lograron ubicarse en el antejardín del Ministerio de Medio Ambiente como lo hicieran años atrás. Esta vez llegaron para protestar por el incumplimiento por parte del gobierno colombiano de varios de los puntos pactados en el año 2000.

Tal como lo hice en su visita anterior, me puse en contacto con miembros del cabildo indígena, un grupo de nuevos líderes que me dieron su permiso para hacer fotos durante los varios meses que duró la Asamblea. Esta vez tuve más tiempo para relacionarme con varios de ellos. Algunos días, incluso, iba a visitarlos sin la cámara, de tal forma que logré hacerme amigo de un par de ellos. A quien más me recuerdo es a Joaquín, un joven con quien conversaba sobre diferentes temas. Un día cuando yo le contaba sobre mis estudios y mi trabajo como docente me dijo: "Usted es muy inteligente, acá en Bogotá hay gente muy inteligente, nosotros no somos tan inteligentes". La afirmación me sorprendió, pero rápidamente manifesté mi desacuerdo: "A lo mejor somos inteligentes para unas cosas, pero si un día yo me voy a su territorio, no sabría cómo pescar, cómo navegar el río, cómo cosechar la yuca, en fin, sería un inútil, allí son ustedes muy inteligentes y nosotros no".

Los Embera Katio son pacíficos, no les gusta la violencia ni estar en medio del conflicto armado, sin embargo, siguiendo el camino del líder "Kimi Pernía Domicó" -desaparecido por los paramilitares-, saben organizarse y levantar sus voces para defender sus derechos fundamentales. Sus únicas armas son sus artesanías, su música, sus danzas, su lengua propia, su gran sentido del humor y la "fila india" -así la llaman ellos mismos- que realizan durante sus marchas por la Carrera Séptima (Calle del centro de Bogotá que desemboca en la Plaza de Bolívar) y en el Parque de la 93 (Uno de los sitios más exclusivos de Bogotá, rodeado por bares y restaurantes).

Después de otra dura negociación, regresaron al resguardo llenos de promesas y compromisos firmados en un papel.


Capítulo 3
Un día en Beguidó

Septiembre 21 de 2006


︎Comunidad de Beguidó, Resguardo Embera-Katio, Córdoba, Colombia


Recibí la invitación por parte de la ONIC para realizar fotos en el resguardo Êbêra Katío de Tierralta —Departamento de Córdoba—, haciendo parte de la Misión Internacional de Verificación que se desplazó hasta la comunidad de Beguidó para reunirse con más de 200 hombres y mujeres indígenas, con el propósito de escuchar sus testimonios acerca de la situación de violación de derechos humanos que se ha generado debido al megaproyecto de la represa Urrá y por los diferentes actores del conflicto armado en Colombia (Guerrilla, Paramilitares y Ejército).

Para llegar a Beguidó tomamos un vuelo desde Bogotá hasta Montería (Capital de Córdoba), allí tuvimos que tomar un bus que nos llevó hasta la población de Tierralta -conocida por ser una zona roja, es decir, de constantes hechos de violencia relacionados con el conflicto armado-, donde pasamos la noche para madrugar alsiguiente día y emprender un viaje de 4 horas a través del Río Sinú en una canoa con motor.

A primera vista percibí la evidente muerte del Río: la ausencia de corriente, la espesura del agua, la erosión de las laderas subyacentes... Viajamos acompañados por una comitiva indígena compuesta por habitantes de diferentes comunidades Êbêra Katío del resguardo. Al llegar a Beguidó, todo estaba dispuesto para llevar a cabo la reunión entre los integrantes de la Misión y los representantes indígenas. Mientras se desarrollaba esta reunión, dirigí mi mirada a los tambos (viviendas tradicionales) y encontré que las mujeres, los niños y las niñas de la comunidad de Beguidó seguían desarrollando sus actividades cotidianas. Nuevamente se trato de un (des)encuentro, en medio del silencio las mujeres evitaban mirarme a mí y a la cámara, mientras niñas y niños jugaban a esconderse y posar, acercándose con curiosidad al extranjero que sacaba fotos de cosas tan extrañas como las ollas y los animales que dormían a la sombra para evitar el calor.

Otro aire se respira en el resguardo, el espíritu indígena y el de Karagabí se sienten con mayor fuerza. En Beguidó no hay que disfrazarse de citadino para evitar la vergüenza ajena o protegerse del frío. Allí todo es más tranquilo, todo fluye, quizás al mismo ritmo del Río Sinú, que en este punto todavía no ha muerto y aún conserva esa corriente mágica.


Corolario
Do wâbura trâbi*

por Iván Castiblanco Ramírez

avanza
despacio
el Sinú
sopa espesa
de ramas secas
raíces putrefactas
erosión y
despojos de monte

hace años
el progreso
cortó
su caudal furioso
y transformó
en voltaje
la energía
de los Jaibaná

do wâbura trâbi
un himno
para despedir
al Río
cantan
los Êbêra Katío
hijos del agua
hermanos de Kimi
que lloran la muerte
de un dios


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Este poema hace parte de la obra "Tierra", que puede ser leída AQUÍ.



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